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TENIS
Un deporte caro y para pocos
El tenis adquirió una mayor popularidad a través de los triunfos de la Legión Argentina sobre finales de los 90, sin embargo, mantiene desde su nacimiento una postura elitista.
"Para asociarte al Tenis Club Argentino (TCA) tenés que ser familiar directo de un socio y la matriculación cuesta 15.000 dólares por única vez y después 300 pesos mensuales", señala un empleado de la institución.
Quizás es una forma de sostener un vínculo cerrado, lo cierto es que la cifra es inaccesible para la mayoría. Si bien los medios de comunicación acercaron el tenis a los hogares, conserva desde su inicio en varios lugares su posición de "deporte blanco". Por eso se torna difícil que aparezcan jugadores como David Nalbandian, Guillermo Coria o Juan Martín del Potro. Para ello se necesita algo fundamental: plata.
"Mantener la carrera de un joven que quiere insertarse en el profesionalismo cuesta unos 100.000 dólares por año", afirmó Ricardo Collarini, padre del tenista Andrea Collarini. Al ser individual, los jugadores son los que deben invertir de su bolsillo en pasajes, entrenador, preparador físico, indumentaria y accesorios.
En muchos casos, la ecuación costo-beneficio es negativa y los tenistas deambulan por los distintos Futures con el objetivo de hacer una buena semana para poder costearse la siguiente. Estos torneos son la categoría más baja de la competencia profesional. El dinero que reparten empieza en 10.000 dólares y asciende a 15.000 y le permite al jugador lograr su primer punto del ranking mundial.
De este modo el tenista comienza su carrera en el circuito aunque el monto que obtiene es insignificante (gana lo mismo que cuesta asociarse al TCA). Ante esta realidad, algunos jóvenes deciden jugar interclubes en Europa. Francia, Alemania e Italia son los lugares más buscados. Allí, los contratan por el tiempo que dura la temporada (alrededor de dos meses) y les pagan por partido. De esta forma, los tenistas consiguen otro ingreso para solventar la competencia.
Es la minoría aquella que puede despreocuparse de la plata y dedicarse exclusivamente a evolucionar la técnica. Para eso es necesario y fundamental el apoyo de sponsors y de la AAT (Asociación Argentina de Tenis).
Agustín Velotti y Andrea Collarini son parte de la excepción. El correntino, luego de recibir el respaldo económico de empresas y de la Federación Argentina hace cuatro años, logró en 2010 coronarse en el Roland Garros Junior tras vencer justamente a Collarini. Este último, nacido en Nueva York, se formó en Argentina y aunque firmó contrato hace algunas temporadas con Nike, Yonex e IMG, en febrero, luego de recibir una jugosa propuesta de dinero de la USTA (United States Tennis Association), decidió emigrar al país de Andre Agassi y Pete Sampras.
Juan Pablo Guzmán, que se retiró del profesionalismo en noviembre de 2008, deja su impresión: "Los gastos que tienen los chicos que comienzan son altos debido al cambio del dólar que en la actualidad no favorece para lo que son los viajes al exterior. Si bien Argentina organiza más de veinte Futures al año, algo que hace una década era impensado, las giras son costosas para los padres". El zurdo que fue número 100 del ranking el 25 de junio de 2007 se refiere además a su situación personal: "En mi caso tuve la suerte de que mi familia me apoyó hasta los 17 años, que ya los gastos eran grandes porque tenía que viajar a jugar los Futures. Desde ese momento, firmé con un sponsor que lo conservé 18 meses".
Objetivo a largo plazo
Pese a lo costoso que es afianzarse a nivel profesional, Paola Suárez apuesta por los chicos de pocos recursos. La ex número uno en dobles junto a Virginia Ruano Pascual y campeona de cuatro Roland Garros, tres US Open y un Abierto de Australia comenzó este año un proyecto social que se llama Set Iguales para niños de clase baja de colegios públicos que tienen entre seis y doce años y pertenecen al partido de Vicente López. La pergaminense, a través de un sponsor, les brinda a alrededor de 200 chicos el material para que puedan jugar al tenis. Contenta con el emprendimiento, la Negra no se conforma y tiene en mente desarrollarlo en otros lugares. "Tengo charlas constantes para que el proyecto se expanda. La idea es que en un tiempo se realice en otros municipios y provincias", señaló Suárez.
Tal vez sea el puntapié inicial para que aquellos que realmente poseen talento puedan destacarse.
Está claro que son escasos los tenistas que llegan a ser reconocidos. La Legión Argentina hizo que la gente se acercara al deporte pero como espectadora porque para practicarlo es necesario el dinero. Frente a esta realidad, pensar que el tenis es accesible para toda la sociedad es una utopía.
Federico Mednik
Estudiante de tercer año de la carrera de Periodismo Deportivo en ETER.
23/11/2010
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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