Campito lleno de esperanzas

El Club Social y Deportivo El Campito es el primer espacio creado por vecinos dentro de una villa para poder incluir a los adolescentes y niños en proyectos deportivos.

Desde su origen en los cuarenta, la villa 31 fue emblema de los sectores populares. Recibió migrantes, resistió al terrorismo de Estado y se organizó contra los desalojos. En la última década duplicó su población, que hoy ronda los treinta mil habitantes. De ahí que cuente con varios líderes sociales de cintura y experiencia. Uno de ellos es Julián Wald, referente y creador del Club Social y Deportivo El Campito.

Julián es profesor de educación física. Dándose cuenta de la problemática social del barrio decidió en el año 2000 fundar un espacio en el que los chicos y adolescentes pudieran reunirse para practicar actividades deportivas. La sede, en la casa 30 de la manzana 32, está en el barrio YPF.

"En El Campito los problemas no se eluden, se afrontan, es la base de nuestra propuesta. Nosotros creemos en otro tipo de sociedad, donde la gente se comprometa y no esté siempre mirando y envidiando al de al lado. Eso hay que aprenderlo desde chico, por lo cual, además de hacer deporte, tenemos espacios de reflexión para los pibes", explica Wald.

El sábado es un día especial para los deportistas de la 31. El primero de cada mes se hacen jornadas futbolísticas organizadas por El Campito y todas las semanas a las 11 de la mañana empiezan los entrenamientos de rugby. Cada una de estas disciplinas está dividida en tres categorías: Infantiles, Juveniles y Cadetes.

Los de fútbol, todavía, no defienden la camiseta del Club Social y Deportivo en un torneo. Sin embargo, los de rugby entraron en un torneo en el que juegan contra la Policía Metropolitana y el Banco HSBC, entre otros, en el cual están en segundo puesto.

"Tenemos huevos y nos motiva mucho representar al barrio. Queremos que todos sepan que una villa no sólo tiene droga y delincuencia", afirma Matías Segovia, el autor del try que los llevó a la victoria en el debut del equipo frente al Virreyes Rugby Club.

El Campito no es sólo un lugar deportivo. Se les da la merienda a los chicos todos los días y se les enseña a cuidar una huerta comunitaria. También hay estudiantes de la Facultad de Derecho de UBA que ofrecen asesorías jurídicas y apoyo escolar. Además, todos los sábados se realizan talleres de música, plástica y recreación para chicos.

"Para el mes de noviembre se va a lanzar un proyecto de alfabetización para chicos. También hockey y fútbol femenino para que las mujeres tengan su espacio de actividad física. Esto va a estar a cargo de Nieves, la esposa de Julián", cuenta Maite Olarieta, una de las colaboradoras en el proyecto de Educación Popular en este espacio.

"Con la formación de El Campito la idea siempre fue ayudar a los pibes en algún tipo de conflicto, ya sea familiar, de alcoholismo o drogadicción. Para esto hay dos psicólogos que vienen dos veces por semana a hablar con los chicos y con todos los vecinos que quieran acercarse", agrega.

Según cuenta Maite, debido a estos espacios de charla se han descubierto muchos abusos sexuales en la villa, sobre todo con nenes chiquitos.

La idea de Wald y todo su equipo de ayuda es que los pibes aprendan a cuidar el lugar, no sólo a hacer deporte. "Está bueno que se pongan la camiseta de El Campito no sólo cuando van a competir sino para cuestiones internas del barrio", concluye Olarieta.

Wald acota: "Si los pibes salen a delinquir es porque no tienen la posibilidad de estar integrados a algo, o de ocupar su vida en otra cosa. La única solución para la violencia, o la inseguridad, como muchos dicen, es integrarlos, no excluirlos."

Mariela Fraiman

Estudiante de tercer año de la carrera de Periodismo Deportivo en ETER.

23/11/2010

Comentarios: contenidos@eter.com.ar

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