BOXEO FEMENINO
Guantes, bolsa y maquillaje

Aunque, por ser muy violento, es uno de los deportes más cuestionados, cada vez más mujeres lo practican. En los últimos diez años, se duplicó la cantidad de boxeadoras federadas.

El boxeo femenino creció notablemente en los últimos diez años. El dato más revelador es que la cantidad de federadas es el doble a las que había en el año 2000. Esta disciplina comenzó cuando a fines de los 90, cuando Marcela Acuña solicitó una licencia (la primera del boxeo femenino) para competir profesionalmente, ya que en ese tiempo no había mujeres boxeadoras profesionales.

¿A qué se debe este incremento? Según el boxeador federado y entrenador de mujeres Daniel Medina hay varios motivos por los que las mujeres se inclinan a la práctica de este deporte: el entrenamiento es uno de los principales por los que las mujeres se acercan a practicar boxeo. Reconoce también que en varias de sus alumnas la razón es que tienen un marido o padre golpeador, problemas en la calle o que defenderse en caso de alguna agresión.

Otro de los motivos que resalta el subcampeón argentino de peso completo es que mucho tuvo que ver la influencia de la Tigresa Acuña en los inicios de algunas chicas, ya que ella fue quien comenzó a aparecer en televisión y se hizo famosa gracias a su desempeño arriba del cuadrilátero.

El entrenador marca una diferencia muy importante entre las chicas que se entrenan en la F.A.B. (Federación Argentina de Box) y las que se entrenan en gimnasios barriales o más pequeños. "Las chicas que practican en la Federación es porque realmente quieren competir y vivir de esto. Como la mayoría de las boxeadoras son de clase baja, buscan una actividad que les permite tener un buen pasar económico; en la F.A.B. se entrena solamente a nivel competitivo. En cambio, en mi gimnasio u otros de menor exigencia, se ven muchas más chicas que se acercan al boxeo para adelgazar o buscar un método de descarga que les permita desestresarse", compara Medina.

Se dice de ellas

El boxeo femenino despierta sentimientos encontrados en las personas vinculadas al deporte. Uno de los boxeadores más reconocidos en Argentina es Jorge Roña Castro, quien está totalmente en desacuerdo con la actividad femenina. "Las mujeres tienen que quedarse en la casa; el boxeo es de hombres y es muy poco femenino que dos mujeres se tomen a golpes", opina.

Una mirada parecida tiene el periodista deportivo Horacio Pagani. Él sentencia que el boxeo femenino está destinado a caer muy pronto, porque no es apasionante como el de los hombres. También se refiere a que el boxeo es una disciplina pura y exclusivamente masculina: "las mujeres le sacan la esencia a un deporte que siempre tuvo historia en la Argentina, es una falta de respeto a los campeones antiguos y a los periodistas que dedicaron su vida a la transmisión de las peleas de box".

La boxeadora Yesica Bopp considera que "es complicado tener una pareja", pero no por la actividad que practica, sino por la falta de tiempo. "Cuando una deportista es profesional entrena dos veces por día y se hace complicado tener un rato para estar con tu novio", aporta. En el caso de la Tigresa Acuña fue mucho más simple, ya que su pareja siempre estuvo vinculada con su vida deportiva.

El lugar en los medios

El boxeo femenino ocupa cada vez más lugar en los medios de comunicación. Desde los logros de la Tigresa Acuña, la televisión y los diarios comenzaron a darle mucho más lugar a las peleas de mujeres. Daniel Medina explica que, "a pesar del crecimiento de los últimos años en los medios de comunicación, a las mujeres les cuesta mucho más que a los hombres conseguir ese protagonismo en los diarios y televisión, porque las peleas entre chicas no son tan espectaculares como las de los hombres".

Por ejemplo, en caso de que una chica esté muy lastimada la pelea se da por finalizada, lo que al público no le gusta. No es mucha gente la que se apasiona por el boxeo, pero la que sí lo hace quiere ver una buena pelea, y ese espectáculo se espera que puedan darlo principalmente los hombres.

Tienen banca

Para una boxeadora femenina era casi imposible conseguir un sponsor hace algunos años. En la actualidad, con la televisación de las peleas, está un poco más simplificado. Un caso emblema del crecimiento de la publicidad y el negocio en el boxeo femenino es el de Soledad Alegre, quien posee el título argentino welter juniors y es apodada la Piba Camionera, porque el sindicato dirigido por Hugo Moyano es su auspiciante.

Con tan solo 23 años, obtuvo el título con apenas siete encuentros disputados a nivel profesional. La boxeadora de González Catán cuenta que fue convocada para participar en el equipo argentino amateur, pero que por decisión suya y de su padre (es el entrenador), decidió dar un paso importante y hacerse profesional.

En cuanto al contrato que tiene con el Sindicato de Camioneros, cuenta que lo consiguió gracias a su padre, ya que él maneja un camión recolector de residuos y, por este motivo, pudo conseguir la ayuda del gremio al que pertenece. Añade que no es un dinero que le alcance para salvarse económicamente, pero que puede cubrir sus vitaminas, la comida, la ropa deportiva y, principalmente, puede entrenar tranquila, sabiendo que no le hace falta dinero para otra cosa.

El boxeo femenino se instaló en la sociedad argentina y, a pesar de las críticas, el incremento parece no tener techo.

Emiliano Grosso

Estudiante de la carrera de Periodismo Deportivo en ETER.

28/10/2010

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