ATLETISMO
En busca de las medallas perdidas

El reciente oro de Braian Toledo en los Juegos de la Juventud abrió el interrogante: por qué al país le cuesta tanto subirse a lo más alto del podio en los Juegos Olímpicos. El apoyo estatal, en la mira de un especialista cubano.

"La Confederación [Argentina de Atletismo] no paga, no tiene dinero para pagar a sus entrenadores, y si tú no me pagas no me puedes exigir mucho. Cuando la Federación tenga el dinero para ellos, el salto va a ser grandísimo".

Miguel Bernal Rivera, entrenador cubano que trabaja en el CeNARD desde 2008, intenta buscar los motivos por los cuales el atletismo argentino lleva años sin conseguir grandes resultados, a pesar de que considera que, con lo mismo, se podría lograr más: "Es una lástima porque el país tiene condiciones, hay gente, hay material".

Bernal Rivera, nacido en La Habana, es el entrenador de los jabalinistas olímpicos argentinos, y ya lleva casi 50 años dedicado al deporte. A lo largo de su carrera sus alumnos han obtenido dos quintos lugares en Juegos Olímpicos, dos medallas de plata en Copa del Mundo y Panamericano, fueron finalistas en mundiales de atletismo y también medallistas de bronce.

Las diferencias en el atletismo entre Cuba y Argentina son varias, pero para el entrenador hay una que es determinante. "En Cuba el deporte como organización pertenece al Ministerio de Educación y tiene su presupuesto que se lo da el Estado. No representamos a ninguna entidad deportiva, entrenamos para representar al Estado. Aquí hay una Secretaría de Deportes, pero está dentro del programa de Desarrollo Social. Entonces es un bolso para mucha gente. Lo perfecto sería sacar de ese bolso al deporte", compara el entrenador. La falta de presupuesto atenta directamente en un país que tiene grandes proyectos.

"Qué raro", podría pensar uno, "si siempre tuvimos grandes atletas". Sí, eso es verdad, pero entonces por qué antes de Braian Toledo, jabalinista que ganó recientemente una medalla dorada en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur, los últimos que se subieron al podio fueron Delfo Cabrera, en Londres 1948, y Juan Carlos Zabala, en Los Ángeles 1932. Bernal dice: "Se supone que estamos más desarrollados en todos los sentidos. Hay que emerger más", y agrega: "El sistema del país no apoya desde el punto de vista logístico".

Brasil, primo geográfico y rival deportivo de la Argentina, en toda disciplina que exista, figura siempre en los primeros planos, da pelea, y eso no surge de la nada. "En los juegos ODESUR, se notó una terrible diferencia. No te digo a nivel económico, pero sí en la adaptación del deporte", cuenta el jabalinista Mauricio Jaime.

Eso sólo se logra a partir de una política deportiva que tienen en ese país. Allá se descuenta a la bebida, al cigarrillo y al teléfono un 0,5% que va destinado al deporte. Algo muy parecido a la idea del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) con los teléfonos celulares, que podría aportar ente 60 y 80 millones de pesos al atletismo argentino según el secretario de Deportes de la Nación, Claudio Morresi, que fomentó el ente con la frase: "El Estado es el único verdadero sponsor del deporte argentino".

Miguel Bernal sabe que sólo el tiempo mostrará los resultados. "Yo pienso que a partir del próximo año se va a canalizar mucho mejor eso", comenta. Habrá que esperar; el año que viene es el Mundial de Atletismo y en 2012 serán los Juegos Olímpicos.

Pero no es sólo un tema de falta de ayuda del Estado, sino también de las posibilidades de los deportistas y formadores. El entrenador cubano utiliza a Jaime, uno de sus alumnos, como ejemplo: "En Cuba los muchachos empiezan a los 13, 14 años. Eso sería ya para competir en los juegos escolares, pero tenemos una antesala a esto, un internado: Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE), donde se van preparando multilateralmente y los destacados, dentro de los eventos que hacen, ya van verticalizados a los deportes. Entonces entre los 13 años y los 19, edad con la que llegó Mauricio, son seis años de trabajo. Él se sumó muy falto de base".

"Los muchachos -continúa- a estas edades terminan el secundario y rápidamente están pensando (tiene que ser así) en estudiar una carrera, conseguir un trabajo, y posteriormente regresan. Entonces, entre esos 17 y 18 y el regreso a los 21, son cuatro o cinco años de entrenamiento perdido. A estos destacados, por ejemplo, el Estado podría mantenerlos entre el entrenamiento y la carrera y posteriormente darles un subsidio", algo que sólo en algunos casos, como el de Toledo, se consigue.

Miguel Bernal, como extranjero que proviene de un país con un buen desarrollo deportivo, y como experto en su tema, dejó bien en claro qué es lo que -según él- le falta a la Argentina para poder afirmarse en los podios internacionales: independizar al deporte del Ministerio de Desarrollo Social para que obtenga el estatus que merece, y que el Estado sea más protagonista.

"Hay un material buenísimo. Tiene que haber gente con la que, si le dan apoyo, venga el 'boom'. Además lo hubo en otra época. Quiere decir que están aquí, no son extraterrestres, no se fueron al espacio. No, están acá", cierra su idea con esperanza.

Alexis Goldenstein

Estudiante de la carrera de Periodismo Deportivo en ETER.

12/10/2010

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