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Una auténtica silla eléctrica
El banco de suplentes de Racing ha sido a lo largo de la historia un lugar muy poco estable. En la abstinencia de títulos de 35 años desfilaron nada menos que 70 entrenadores. En estos días, la tendencia parece confirmarse.
Karl Marx escribió en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte que la historia se repite dos veces con una particularidad: la primera vez de manera trágica y la segunda como farsa. En Racing, los hechos se suceden, no una ni dos, sino múltiples veces, al punto de parecer siempre la misma película. Por supuesto que todos ellos con cierto matiz trágico.
Pocos elementos puedan ilustrar mejor esto que la cantidad de directores técnicos que pasaron por el banco de suplentes de la Academia. La mayoría de ellos llegaron precedidos por grandes pergaminos e ilusiones, pero ese impulso inicial terminó generalmente por potenciar el nivel de las frustraciones.
Si tomamos el período que va desde 1966 hasta 2001 (interregno entre los dos últimos títulos a nivel local de Racing), por la institución de Avellaneda pasaron la increíble suma de 70 entrenadores. Juan Carlos Lorenzo, Osvaldo Zubeldía, Alfio Basile, Roberto Perfumo o José Omar Pastoriza son sólo algunos de los nombres ilustres que no pudieron festejar con la albiceleste. Es más, fue en este período en el cual la Academia perdió la categoría en 1983 con José Pizzuti (el técnico más prolífico en la historia del club) a la cabeza de un barco que navegaba a la deriva. Cosas de Racing.
En 1995 se dio el año con mayor cantidad de estrategas: cinco fueron los entrenadores. A decir verdad, seis, porque los que iniciaron aquel año fueron Diego Maradona (que acarreaba la suspensión por el doping de Estados Unidos 1994) y Carlos Fren. La lógica salida de la dupla llegó en aquel Clausura y tras un interinato de Héctor Martínez, llegó Pedro Marchetta, para darle paso luego a otro interinato (Rodolfo Domínguez) para la posterior llegada de Miguel Ángel Brindisi, con el 6-4 sobre Boca incluido.
Viniendo más acá en el tiempo, tras el ansiado logro del 2001, la tendencia a tener ciclos cortos continuó. Todo esto, con un denominador común: la ausencia de un parámetro a la hora de buscar los entrenadores. Se ha pasado de tener a Reinaldo Merlo a Osvaldo Ardiles, de Fernando Quiroz a Diego Simeone, de Juan Manuel Llop a Ricardo Caruso Lombardi, para derivar hoy en Claudio Vivas. En este década, las etapas más productivas -dejando de lado el período de Mostaza- han sido las de Ardiles (con una destacada actuación en la Libertadores 2003 con 4 victorias y 4 empates), la de Guillermo Rivarola con un tercer puesto en el Clausura 2005 y la de Ricardo Caruso Lombardi, que finalizó en quinto puesto en el Clausura 2009, pero tras un comienzo paupérrimo en el torneo siguiente dejó el cargo en la octava fecha sin triunfos.
Por todos estos datos, escuchar a los dirigentes de Racing hablar de proyectos a largo plazo suena al menos irrisorio. Siempre se habló de esto, pero una larga serie de factores han llevado a que eso sea imposible en la práctica. En este marco, y con Racing hundido en la promoción, arranca el ciclo de Claudio Vivas. Con esos antecedentes deberá tener mucha suerte.
Diego Huerta
*Estudiante de tercer año de la Carrera de Periodismo Deportivo en ETER.
4/11/2009
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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