UNA TARDE EN LA REDACCIÓN DE OLÉ
Cuando manda el resultado
El lunes siguiente al domingo del clásico, todo es diferente: la expectativa por ver en papel (o ahora por Internet) lo que dejó el inigualable River-Boca es enorme. Qué se publicó, quién fue la figura, cómo fue analizado el partido, son preguntas que se hacen los lectores a la hora de leer el diario. Pero, ¿Cómo se produce? ¿Cómo se prepara el domingo a la noche? ¿Con qué criterios se toman algunas decisiones? Aquí, una experiencia en primera persona.
Tuve la posibilidad de estar presente en la reunión de editores del Diario Olé. Después de que finalizó el partido comenzó en la sala de reuniones la producción del diario del lunes. Todos se sentaron alrededor de una mesa y comenzaron a conversar en busca de una idea o foco fuerte para encarar la cobertura.
En primer lugar se analizó el partido, se destacaron algunos momentos: la falta de Monzón a Buonannote (que antes de penal fue mano), el remate de Abelairas en el palo, la mala actuación de Ortega, el pase de Riquelme, entre otras. Mientras se conversaba de estos temas simultáneamente, por handy se comunicaron con el editor de River que cubrió el partido y concluyeron en que las visiones eran coincidentes: un tiempo fue de River y el otro de Boca.
En un caos organizado, donde las propuestas y las idas y vueltas sobre los temas se repetían intentando encontrar el que tuviera impacto y a la vez le diera coherencia a la futura edición, también se tenían en cuenta la diagramación, la publicidad y las fotografías. En el debate se trataron temas del juego como: Abelairas, lo que podría haber sido y lo que fue, ¿quién mereció ganar? y ¿por qué no ganó Boca o River?; se replantearon con qué sensación se fue el hincha de la cancha. Y a quién le sirve el punto del empate (si es positivo o negativo para River o Boca y por qué).
Ya habían pasado más de treinta minutos de reunión y todavía no había un rumbo claro a la hora de la distribución de las páginas. Se propusieron realizar un ejercicio (que no duró mucho, y no le dieron mucha importancia) que se relacionaba con el punto anterior, si con el empate ganó Boca o ganó River. También se escuchó la pregunta de quién fue la figura. Los que fueron a la cancha aportaron dos subtemas nuevos: la violencia en la cancha y las banderas que había.
Después de un rato intenso de exploración de temas, se plantearon no tomar ninguna posición fuerte y realizar una mirada positiva para cada equipo: la observación hacia los de Núñez fue que tuvo más contacto con la pelota en este partido en comparación con todo el Apertura; en cambio, para Boca el punto no le viene mal ya que sigue sumando luego de tres victorias consecutivas y un empate. Por último se resaltó la vergüenza que fue el clásico y que los dos equipos firmaron el empate.
El tiempo había corrido demasiado, ya era momento de sentarse a resolver, finalmente se decidió dividir por temas. El análisis, a quién le sirvió más el punto del empate, y después se abrió el juego a los diversos focos: el penal, Abelairas, Palermo, Gallardo, Riquelme, Cáceres, Villagra, Fabbiani, los técnicos, el medallero, nota color, entre otros.
En Olé hay una estructura, equipo de trabajo, que se prepara en la división de roles, tanto para estar atentos a los detalles que puedan suceder como a los imprevistos. Antonio Serpa, editor de Boca dijo que, básicamente, se preocupan por tener conocimiento de todo lo que pueda llegar a pasar para que nada los sorprenda. La experiencia, igual, nos dice que siempre hay algo inesperado. Martín Eula también agregó: "Muchas veces, hay una idea sobre un jugador a seguir, y ese jugador no da como tema central y el tema así se cae".
Después de tanta discusión llegué a la conclusión de que el desarrollo del partido, el resultado es el que pone las reglas del juego a la hora de diagramar en el diario, ya que el trabajo previo garantiza que se maneje esta posibilidad.
Daniela Rascovan
*Estudiante de tercer año de la Carrera de Periodismo Deportivo en ETER.
29/10/2009
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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Otra mirada Un detalle puede convertirse en un temazo
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La importancia de un River-Boca no sólo se ve reflejada en la sociedad sino en los medios. El Diario Olé no es una excepción: Martín Eula y Antonio Serpa, editores de River y Boca, respectivamente, cuentan las diferencias respecto de otras coberturas.
Para el diario Olé, el clásico entre River y Boca no es un partido más. "No sólo por la magnitud del encuentro, sino también por la trascendencia (incluso internacional), la pasión que despierta y todo el morbo que hay alrededor antes, durante y después del juego", comentó Martín Eula, editor de River del diario. Antonio Serpa, editor de Boca, comentó: "Es 'el' partido. Pueden estar jugando al mismo tiempo el puntero contra el segundo (en los casos en que no son Boca y River) y la cobertura es mínima".
A la hora de pensar una cobertura, Serpa resalta que la diferencia que separa al clásico del resto es la enorme cantidad de páginas. En general, y sobre todo si hay un ganador, se va hasta la central del diario, lo cual implica unas 30 páginas. Eso sí: también aumenta la cantidad de avisos, con lo cual a veces se dificulta trabajar desde el diseño algunas ideas que precisan espacio. Y la cantidad de gente afectada también se incrementa.
En un clásico como éste, todos los acontecimientos son potenciados, y más en un diario como Olé, que dispone de espacio y de gente para plasmar lo que suceda. Eula agrega: "Un 'temita' en un partido más de un torneo puede ser o transformarse en 'temazo' en el clásico. Un caño, atajada, penal o lo que sea, toma una mayor trascendencia si ocurre en un River-Boca."
En definitiva, el clásico de la historia del fútbol argentino es considerado como tal y toma su gran importancia para todos aquellos que trabajan en el diario. De hecho la edición del día siguiente al River-Boca refleja la impronta hasta aquí desarrollada.
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