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OPINIÓN
Que el árbol no tape el bosque
Enero del 2008. En el Preolímpico disputado en Formosa, el seleccionado argentino conducido por Jon Uriarte no logró clasificarse a los Juegos Olímpicos de Beijing de ese año. Después de tres buenas actuaciones en la máxima cita de este deporte, la Selección perdía la posibilidad de participar del selecto grupo de doce equipos en busca de una medalla. A partir de entonces se dio paso a una nueva época en el vóley argentino con la llegada de Ideas del Sur Sports, la productora encabezada por Marcelo Tinelli.
Con la misión de comercializar el producto vóley, y con el exitoso paso del empresario por Bolívar (club creado por él mismo y que obtuvo cinco ligas nacionales desde el 2002/2003) como antecedente, se decidió darle este espacio dentro de la Federación. Con la aparición de Tinelli se facilitó la llegada de Javier Weber a la dirección técnica, sin dejar de ser el entrenador de las Águilas.
Los resultados llegaron inmediatamente, quizás antes de lo esperado. La histórica clasificación al Final Six (primera vez que se consiguió por méritos deportivos, ya que en 2000 se había accedido a esa instancia por ser país organizador) pareció reiniciar la fiebre del vóley. Además, al poco tiempo tanto los Juveniles como los Menores tuvieron destacadas actuaciones que incluyeron un tercer puesto de los primeros en la India. La Federación Internacional de Voleibol (FIVB) colocó a Argentina en el primer lugar del ranking Mundial junior. Ante todo esto, la llegada de Tinelli parece no tener perjuicios. Además, hay que agregar que ahora los jugadores y cuerpo técnico que participan en la Mayor cobran un sueldo y ya no un viático, un aliciente más.
Sin embargo, ¿es este el mejor proyecto para el vóley nacional? Es innegable que el nivel de ingresos que se pueden llegar a generar con la productora es casi imposible de conseguir sin ella, pero de la misma manera se puede afirmar que a comienzos de esta década el deporte logró una masividad en base a buenos resultados. Por otra parte, la participación del empresario en San Lorenzo no parece ser el mejor antecedente. Hasta el momento -más allá del título del 2007- se generaron más deudas que logros a nivel institucional, además de la descapitalización de la entidad de Boedo.
Otro aspecto a tener en cuenta es que la Liga, a pesar de la presencia de jugadores de categoría en Bolívar, no es competitiva. La disparidad entre el equipo del conductor de televisión y el resto genera un torneo sin sorpresas ni incentivos. Los dirigentes del vóley nacional nunca fueron precisamente los más lúcidos (sólo así se explica que con tantos éxitos deportivos el rebote mediático del mismo siga siendo bajo) pero sólo con una política clara, y con un proyecto en el mediano y largo plazo, se podrá reposicionar a la Argentina entre los mejores seleccionados. De la misma manera, la rama femenina debe de ser apoyada para que no se perpetúe la disparidad entre uno y otro combinado. Es por eso que la omnipresencia tinelliana no debe dejar que el árbol tape al bosque. Si se comete ese error, se estaría hipotecando el futuro del vóley argentino.
Diego Huerta
*Estudiante de tercer año de la Carrera de Periodismo Deportivo en ETER.
7/10/2009
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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