OPINIÓN
La importancia de criticar en el momento indicado y en la medida justa
Por Daniela Rascovan*
Cuando se acerca un Mundial o un Juego Olímpico todo el país se comienza a preocupar por los deportistas que van a competir, casi siempre en inferioridad de condiciones con sus rivales del primer mundo. Allí empiezan a flotar las preguntas de siempre: ¿Cómo fue la preparación?, ¿Qué tal están las instalaciones? ¿Cobraron las becas a tiempo para poder dedicarse sólo a entrenarse? Además, las posibilidades de conquistar una medalla comienzan a ser motivo de análisis de los comentaristas deportivos de los medios de comunicación. La Secretaría de Deportes de la Nación es observada minuciosamente. Y cualquier error o conflicto es tema del día siguiente.
Pero ¿por qué nadie comunica buenas noticias? Vivimos en una sociedad donde estamos acostumbrados a recibir malas noticias. Esta claro que éstas venden más y que la gente se interesa por saber qué es lo que esta mal, pero pocos se preocupan por lo que está bien. Sin embargo durante cada ciclo olímpico la Secretaría trabaja para mejorar y prepararse para el Juego que viene y a muy pocos medios les interesa publicar en lo que se avanza.
¿No son noticias que está en funcionamiento la pileta, o que se reabrió un hotel para alojar atletas? ¿Que los gimnasios están arreglados, que cuentan con aparatos nuevos, o que se está por terminar de rehacer la cancha sintética de hockey de césped? Si bien se realizan cosas, el presupuesto es muy escueto y los deportistas también exigen mucho. Ese reclamo es bueno porque a partir de ellos se puede mejorar.
En estas competencias se pone de manifiesto el vínculo entre el Estado, las federaciones y los deportistas. Pero además entra en juego la mirada de un pueblo que se fanatiza, y se "sensibiliza"con las problemáticas que tienen los deportistas, y ponen en un lugar incomodo a todas las partes. El exitismo es real, y los grandes torneos son los que atrapan a la sociedad, que es además una de las primeras en juzgar y criticar al gobierno de turno.
Es materia de discusión el análisis de la inversión en actividades de alto rendimiento. En un país como el nuestro, donde las carencias sociales exceden en muchos casos al deporte, es difícil ubicarlo a la hora de pensar un presupuesto anual. Sin embargo es importante tener en cuenta, que a partir del deporte se pueden lograr muchas cosas en otros aspectos: educación, salud, vínculos sociales. El alto rendimiento cumple la función de difusión de diferentes disciplinas.
A tres años de los Juegos Olímpicos de Londres, se comprende la distancia que nos separa: el presupuesto por un lado y la infraestructura por el otro. Pero hay que destacar que se están realizando cambios, que los deportistas gozan de numerosos beneficios. Y durante las olimpiadas el vínculo y el diálogo entre la Secretaria y los atletas es bueno. Esperemos que los intereses económicos previos a los Juegos no interrumpan esa armonía y que no haya conflictos que perjudiquen el rendimiento deportivo de cara a la gran cita en la capital inglesa.
*Estudiante de tercer año de la Carrera de Periodismo Deportivo en ETER.
30/09/2009
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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