Lesiones que no abandonan

Testimonios de futbolistas, opiniones de médicos y psicólogos y un detalle de los traumatismos más frecuentes, puesto por puesto, en un informe sobre los jugadores que debieron abandonar el fútbol antes de lo previsto por una lesión. Muchas veces qué le ocurrió a un jugador, pero en muy pocos casos se conoce el después de esa lesión que lo obligó a terminar antes de tiempo su carrera de futbolista.

En un tiempo en el que las lesiones abundan, surgen varias preguntas relacionadas con la medicina deportiva. Pero sin dudas, hay una que predomina: ¿en todos los casos es factible la recuperación? En la actualidad podríamos decir que sí. Sin embargo, no siempre fue así. A lo largo de la historia hubo varios jugadores que se vieron obligados a dejar el fútbol debido a una lesión. Uno de los casos más resonantes es el de Luis Zubeldía, jugador del Club Atlético Lanús, quien se retiró a los 23 años luego de que le detectaran osteocondritis, una lesión en la cual un fragmento de cartílago se desprende de su lugar de origen: "Los médicos descubrieron la lesión tres meses después de que comenzara el dolor. Y ni bien fue detectada, decidieron que lo mejor era operar. Luego de la intervención estuve dos meses con muletas y otros tantos con rehabilitación, pero como no me recuperaba, decidieron operarme nuevamente. Después de la segunda intervención quirúrgica tuve otros ocho o nueve meses de rehabilitación, pero nunca me recuperé totalmente. Aunque seguí intentando durante casi tres años nunca logré reponerme, por lo que tomé la decisión de retirarme".

Zubeldía no es el único al que le tocó vivir una situación como esta. Marcelo Bravo es, quizá, el caso más severo y alejado de las cuestiones futbolísticas. El Indio, como lo apodan, debutó en Primera en 2003 defendiendo la camiseta de Vélez Sarsfield. Habitual titular, Bravo marcó varios goles importantes para el club de Liniers, por lo que en 2005 se ganó un lugar para disputar el Sudamericano Sub-20 con la selección argentina. Pero el destino le jugó una mala pasada: en medio de un entrenamiento en la Villa Olímpica, los médicos le detectaron una hipertrofia cardiovascular, que es cuando el corazón debe realizar un esfuerzo mayor al estipulado para bombear la sangre. Este tipo de lesiones exige que el corazón realice el menor esfuerzo posible, por lo que al poco tiempo Bravo tuvo que abandonar su carrera como futbolista. Pero el Indio no fue la única baja prematura que sufrió Vélez. Algunos años antes, más precisamente el 16 de octubre de 1995, Omar Asad, símbolo del equipo de Carlos Bianchi, se rompió los ligamentos en una desafortunada jugada con el arquero Oscar Ferro, en el clásico ante Ferrocarril Oeste. Luego de cinco años y de pasar por varias operaciones, el Turco Asad volvió a realizar una pretemporada en Vélez. Sin embargo, el esfuerzo fue en vano: la rodilla seguía maltrecha y la vuelta a las canchas se hizo imposible. De todas maneras, el Turco no se dio por vencido y viajó a Estados Unidos, donde le recomendaron jugar con cinco kilos por debajo de su peso para que la rodilla hiciera menos esfuerzo. Y lo hizo, pero aun así el regreso fue imposible y el retiro, inevitable. Justamente esta semana se dio a conocer un nuevo caso de este estilo. Se trata de Leandro Benegas, un jugador de 25 años que se desempeña en Huracán, a quien le detectaron una arritmia cardíaca y debería dejar el fútbol prematuramente. Pero también existen casos en los que una lesión produjo la no renovación de un contrato, como le sucedió a Gustavo Lombardi: "Corría el año 2002 y yo estaba en River. Lamentablemente tuve una lesión en la espalda, por lo cual los dirigentes decidieron no renovarme el contrato. La realidad es que no puedo decir que esa lesión me cortó la carrera, porque en cuanto quedé libre me fui al Salamanca de España. Pero tuve un bajón anímico que hizo que a los pocos meses de llegar a Europa decida retirarme".


La frustración del día después

El retiro es uno de los momentos más duros de la vida del futbolista. Y más aun si esa despedida es prematura debido a una lesión. Por eso, es en ese momento cuando el entorno se convierte en una pieza fundamental para que el jugador pueda recomponerse. Pero la familia y los amigos no son los únicos que pueden ayudar. El licenciado José Quirno, psicólogo especializado en deportes, considera elemental el tratamiento psicológico de los deportistas: "Lo ideal es trabajar preventivamente para reducir al máximo los factores psicológicos que pueden causar lesiones, como el stress. Cuando se produce una lesión lo primordial es verificar el estado emocional del jugador y las consecuencias que le puede traer. Sin embargo, hay casos en los que las lesiones producen un retiro involuntario. Es aquí donde el trabajo del psicólogo se torna fundamental. El primer paso es aumentar la red de apoyo del deportista. Luego, y conjuntamente con esa red de apoyo, se intenta conseguir que el deportista acepte su situación, reduzca el impacto emocional y desarrolle nuevos intereses o alternativas, muchas veces vinculadas a su antiguo campo de trabajo. Lo conveniente es plantear objetivos cercanos que no sean amenazantes para su autoestima y fortalezcan su confianza". Luis Zubeldía es uno de los futbolistas que cayó en la frustración, pero que con la ayuda de sus seres queridos y los psicólogos deportivos logró salir adelante: "En mi caso el entorno fue fundamental. En ese entonces yo no sabía ni dónde estaba parado, y ellos me ayudaron a recomponerme sin dejar de lado la realidad. Otro que me apoyó y me hizo salir del pozo fue el psicólogo Marcelo Roffé, a quien conocía de la Selección. La verdad es que en ese momento lo psicológico era fundamental".


La vida después del adiós

Ya de por sí el futbolista es un trabajador de pocos años. Comúnmente, los jugadores de fútbol suelen tener un promedio de 32 años cuando llega el momento de retirarse. Sin embargo, hay lesiones que producen que ese adiós se acorte demasiado. ¿Cómo sobreviven los ex? Muchos siguen ligados al fútbol, aunque de manera totalmente diferente. Actualmente, Omar Asad es técnico de la reserva de Vélez y Luis Zubeldía, de la Primera de Lanús. ¿Pero cómo llegaron? Zubeldía arrancó su carrera de DT ni bien terminó la de futbolista: "Apenas me retiré, en junio de 2004, estuve seis meses de ayudante de campo de Acuña, que era el entrenador de la Quinta y la Sexta. El PF de esas divisiones era Pablo Sánchez, que actualmente trabaja conmigo en la Primera. Para ese entonces, Ramón Cabrero era el técnico de la Cuarta, aunque yo prácticamente no lo conocía. Después de estar esos seis meses de ayudante de campo de Acuña me ofrecieron dirigir la Séptima División. Y un año después Cabrero me dijo si quería formar parte de su cuerpo técnico para la Primera, por lo que empecé a trabajar con él. Fueron dos años y medio junto a Ramón, hasta que llegó mi chance". Algo similar ocurrió con el Turco Asad, aunque éste no se encuentra comandando el primer equipo. Pero hay algunos que no pudieron sostenerse, como es el caso de Marcelo Bravo. Es que cuando dejó el fútbol, el Indio se incorporó al cuerpo técnico de Miguel Angel Russo, que en ese entonces se encontraba en Vélez. Sin embargo, el paso del tiempo lo dejó de lado y Bravo tuvo que dedicarse a otra cosa, aunque nunca perdió la esperanza de volver a jugar: "Por un lado, sé que mi etapa como futbolista es una cosa pasada, pero, por el otro, confieso que aún mantengo una mínima esperanza de que la ciencia avance y pueda encontrar una solución". Otro de los que no se encuentra ligado al fútbol es Gustavo Lombardi, quien actualmente dirige una empresa familiar, aunque confiesa: "Tengo muchas ganas de dedicarme al periodismo deportivo. Estudié, me recibí y la verdad es que es algo que me atrae mucho. Hay veces que prendo la tele y veo a Diego Latorre comentando y sé que es algo que con mis vivencias y mis conocimientos puedo hacer perfectamente".


Emiliano Sotomayor
Martín Ruiz Díaz
Carlos Campos
Nicolás Piñón
Lucía Araujo

*Estudiantes de tercer año de la Carrera de Periodismo Deportivo en ETER.


30/09/2009

Comentarios: contenidos@eter.com.ar

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