ETER

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Jugando con Lucho Piazza

Por Melina Ortiz

Lucho Piazza visitó a los estudiantes de tercer año de Locución de ETER y formó parte de la clase de Práctica Integral de Televisión. Saco, camisa y a grabar.

Hay mucho movimiento. Los productores van de aquí para allá: llevan, traen, acomodan. Los camarógrafos mueven los trípodes, buscan planos. Conductores, movileros terminan de alistarse. Carteles, papeles se mueven al unísono. En medio del revuelo está él, sentado en una banqueta. Aguarda, mira, observa. De repente se escucha: 3, 2, 1… ¡Aire! “Bienvenidos, esto es Supermañanas Éter”, anuncia el conductor y el informativo arranca.

Lucho Piazza, locutor y actor de doblaje, los ve informar, divertirse, ponerse nerviosos, reír e interactuar detrás de cámara. Cerca del final del programa, abandona la banqueta y pasa a formar parte de la ficción. En un mano a mano, contesta varias preguntas. “A los estudiantes de Locución les aconsejo que jueguen y se diviertan con lo que hacen dentro de los límites que te ponen donde uno trabaja. Desarróllense, fórmense, la actuación sirve, la animación de eventos, la conducción de fiestas. No hay que limitarse. Hay que ser fresco y versátil, que se note que disfrutan”, expresó.
La luz roja se apaga y la ficción termina. Ahora los productores, camarógrafos, conductores y movileros se convierten en alumnos, y él casi en profesor.

En un clima más distendido, con chistes de por medio, el locutor de la 
Trasnoche POP dio su devolución del informativo e invitó a la comisión a disfrutar, como él, de la profesión: “Jueguen, improvisen. La tele es el medio más frío que hay, ustedes tienen que traspasar eso. No se pongan nerviosos, no padezcan, descontracturen, ese es el secreto”.

“Tienen que estar preparados para todo. Van a ir a Vietnam con una gomera, o van a tener que remar el Titanic con dos cucharitas de helado. Si están acostumbrados a que le pase cualquier cosa y seguir, no hay nada que los pueda sorprender”, aseguró
Piazza. Luego, confesó: “Me encantaría hacer un programa de juegos o entretenimientos. Me gusta más el teatro. Un desafío es poder hacer algo con eso. Creo que le aporta mucho a la carrera”.

El movimiento se acabó, la cámara se apagó. El locutor nuevamente en su banqueta, dejó de ser el entrevistado ficticio de un programa y el profesor que observa y corrige. Ya jugó, disfrutó e intentó contagiar esa energía. Antes de abandonar su silla definitivamente, recordó que le quedaba algo por decir: “Conozco gente que estudió Locución y no ejerce. Yo les digo: aférrense a esto y no paren. Es ley de atracción”.

@meliortizerbes